158. El cuerpo muy mal, pero una gran…

por Nacho Mirás Fole

Parafraseando a Alaska: Tengo el cuerpo muy maaaal… pero una gran ¡vida social! Qué malito he estado de nuevo, amigos. Desde que el miércoles me atacaron químicamente por todos los frentes, las horas siguientes han sido un suplicio. Sigo sin acostumbrarme a que me pinchen en el pecho para llegar hasta el reservorio que llevo implantado, pero lo peor son los efectos secundarios del cóctel intravenoso.

No sé ya si llamarle migraña, cefalea o directamente tortura al dolor de cabeza que se me instala en el lado derecho -el que me aserraron dos veces los neurocirujanos para extraer sendas raciones de sesos bien servidas-, irradia hacia la parte trasera del ojo y me incapacita como ser humano durante horas. El jueves fue un horror, con sus correspondientes episodios de náuseas que neutralizo con las contramedidas recetadas. Y aunque hoy he arrancado mejor -no al cien por cien-, confío en que las hostilidades me permitan acudir con la dignidad que requiere la convocatoria a la entrega, esta tarde a las siete en Aula Noble de Fonseca, del VI Premio Dereitos Humanos que me ha concedido el Ilustre Colegio de Abogados de Santiago.

No he podido negarme tampoco a ser el pregonero de la edición número 40 de la Festa do Queixo de Arzúa, así que si las piernas me sostienen, el 28 de febrero a las 13.00 allí estaré, en la tierra del queso y de Ana Kiro, pregonando para quien quiera escuchar. Me convocan también en marzo al Congreso Internacional de Oncología para Estudiantes organizado por la Universidad de Navarra. Me parece magnífico que los futuros encargados de mantenernos en el más acá quieran escuchar al paciente. ¿Veis cómo encaja lo del cuerpo muy mal pero una gran vida social? No formaba parte de mis planes hacer apostolado de mi enfermedad, pero si puedo servir de ayuda…

Tengo libertad química condicional hasta el 18 de febrero. Y entonces, de nuevo, caña al mono. Me hace bien estar entretenido a mi ritmo. No estoy para horarios ni turnos, pero la casa me come y necesito airearme. Es posible que dé la sensación de estar en todas las pomadas, pero va por todas las que quizás no pueda estar. Reitero mi compromiso con la campaña que lleva a cabo desde Vigo Beatriz Figueroa, que no reclama para ella, sino para todos. Este marco legal español que regula la situación de los enfermos de largo recorrido como nosotros un día se volverá contra quienes, creyéndose inmunes, lo redactaron y contra quienes lo aplican sin contemplaciones, incluso echando mano de amenazas preconstitucionales (orden del 21 de marzo de 1974). Todo muy moderno, oye, muy actual. “Como me ves, te verás, como te ves me vi…” Salgo a que me dé el fresco. Que no pare la música. Nos vemos en Fonseca, en Arzúa, en las rúas de Santiago… por ahí.