177. Trampas al solitario…mejor no.

Cuando  uno  convive con el cuarto grado de una enfermedad mortal de cuatro grados, lo que no tiene sentido es negar la realidad o edulcorarla creyéndose que mañana estarás mejor que hoy. Eso sería como hacerse trampas jugando al solitario. Ahí estará siempre Murphy para evitarlo. Murphy es el fulano que se encarga de que no me olvide de lo que hay, de lo que tengo,limitando, como ahora limita, la movilidad de mi brazo izquierdo. Por eso hoy estreno la función de dictado del Mac Book, que no es por gusto

Ayer sí que se cebó conmigo. Bajé al garaje para intentar mover la moto. Me veía capaz, fuerte, hábil. Craso error. En cuanto me subí encima, con una pierna a cada lado, Murphy hizo que la Tierra diera una vuelta completa: Doscientos kilos de Suzuki me cabalgaban a mí, como queriendo vengarse de toda esa estopa que le he metido por esas carreteras de Dios.

-s¡Ayuda! ¡Socorro!

Murphy se encargó de que en el garaje no hubiese ni Dios. Si Dios ya difícilmente está donde se le necesita, qué iba a pintar a esas horas en un garaje?

Conseguí levantarme don un esfuerzo sobrehumano y mazaduras por todo el cuerpo.

Se oía la risita de Murphy: Jódete, ji, ji, ji…

Si eres motero y ya no puedes dominar doscientos kilos entre las piernas, date por jodido. Si eres Nacho Vidal, también. No es el caso. Una incapacidad más que hay que sumar a las limitaciones generales del lado izquierdo y a los mareos producidos por una infección en el oído medio. Los episodios sobre los que estoy advertido se van produciendo. Tú sin una pierna eres tú sin una pierna; tú sin cerebro,  no eres tú. Me veo camino de convertirme en un tipo que lleva mi ropa y besa a mis hijos. Por lo demás, que corra el ánimo, que lo malo siempre es para otros ¿no?. Pues sí o no, ya iré viendo.Me reservo el derecho a opinar sobre mis estados deánimo y mis circunstancias.
Vengo de escuchar Luis Pastor, que la música todavía me resucita. Por eso he regresado de la zona vieja con la cara de antes de ayer, previa a la hostia del garaje. Gracias, Luis, autocantante, cantautor, cuéntales tú a mis amigos qué fue de los cantautores.

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