95. Si me guardáis un hueco en la estantería, que sea en la de las comedias, que de tragedias andamos sobraos

por Nacho Mirás Fole

mejpeHace ya muchos meses que puse por escrito tres deseos que me gustaría ver cumplidos para certificar que le he jodido la estadística al enterrador: conducir hasta Dinamarca sin mirar atrás; tocar a la gaita la Xota da Guía con Kepa Junkera en la Casa das Crechas de Santiago; y ver publicadas en un libro estas memorias sanitarias que he ido improvisando sobre un pronóstico malo y sin un trozo de cerebro porque me lo invadió un astrocitoma anaplásico grado III que acabó, con su rebozado neuronal, en la palangana quirúrgica de los doctores Ángel Prieto y Alfredo García Allut.

El único riesgo que tiene desear cosas es que la vida te haga caso. Con Kepa Junkera estamos en tratos para hacer manitas; lo de Dinamarca es solo cuestión de llenar el depósito; y el libro nacido de este pronóstico malo redactado con alevosía, mucha nocturnidad, irreverencia y, aún así, respeto por el enemigo, aparecerá en las estanterías de las librerías el 16 de septiembre.

Paidós-Grupo Planeta me tendió la mano. Y no estoy yo como para rechazar manos que me ayuden a llegar a la orilla. El mejor peor momento de mi vida es el título de un post que publiqué el 13 de febrero. A los editores les pareció que esa frase resumía un poco el espíritu de esta crónica que se va ampliando cada día. Hemos cribado, seleccionado, pulido… pero la esencia, el instinto de supervivencia y esta caminata interminable sobre un alambre que me convierte un poco en un miembro adoptado de la familia Wallenda son exactamente las mismas. No será el primer libro que sale de un blog; pero sí el mío.

Muchos, que os habéis visto citados en los textos que llevo escribiendo desde octubre del año pasado, os volveréis a leer en letra impresa. Hay que ver cómo impresiona la letra impresa, lo sabemos bien los que vivimos de impresionar. No son pocos los que me han aconsejado encuadernar este material pensando, sobre todo, en todos los compañeros de la guerra oncológica que se pasan horas interminables enganchados a las máquinas que les dan la vida. La lectura es un gran aliado en esta circunstancia. Va por ellos también, por los que me enseñaron a nadar a contracorriente y por los que braceáis cada día conmigo.

El libro se pondrá a la venta el 16 de septiembre. Haremos presentaciones, firmaré lo que me dejen las circunstancias sanitarias -cheques no, gracias- y, en definitiva, haremos ruido. Me produce muchísimo respeto ocupar un hueco en vuestras estanterías, con tanto y tan bueno como hay por leer. Espero que me situéis más en la sección de las comedias que en la de las tragedias. Podéis llevarme al cuarto de baño incluso; soy de digestión ligera.

Quiero dar las gracias de manera especial a Manuel Jabois, por un prólogo que vale su peso en uranio enriquecido; y a Beatriz Rodríguez Salas, por un prefacio que descubre cosas de mí que ni yo mismo sabía. Y a la gente de Paidós-Planeta, a mi hermano Pau de Viba por su esfuerzo, a mi familia biológica y a la familia de La Voz de Galicia por su apoyo inquebrantable… Y a todos los que saciáis con vuestra interacción o como espectadores callados pero fieles mis inagotables ganas de ver crecer a mis hijos y de permanecer de cuerpo presente y en orden de marcha, por lo menos, otros 43 años. Entre todos habéis conseguido que esté pasando el mejor peor momento de mi vida. Gracias.

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