46. Gente preciosa y un sueño cumplido

por Nacho Mirás Fole

El cáncer sigue presentándome en el hospital a gente que vale la pena. Hoy he conocido, entre otros, a Mercedes, que está guapísima con su pelo rapado y con la sonrisa puesta; y a Preciosa, que en el nombre lleva la circunstancia, por mucho que ella lo niegue. Me acordé con ella de una anécdota protagonizada por el rabudo original, que no es otro que mi hermano, primogénito de la mala hostia familiar.

Hace muchos años teníamos en Vigo una vecina que se llamaba precisamente así, Preciosa (igual no sabéis que el nombre sin abreviar es Preciosa Sangre de Jesús, que hay que echarle huevos para ponerle a una niña el nombre de una transfusión). El caso es que un día iban por la calle mi madre y mi hermano, que con dos años y poco ya hablaba más que Fraga, y se cruzaron con la vecina. La conversación fue más o menos así:

-¡Hola, Josiño! ¿Sabes quién soy?

-No

-¡Soy Preciosa!

La respuesta del enano no pudo ser más rápida y espontánea:

-¡Regular!

La preciosa sangre de Jesús debió de coagularse, pero a los de casa no les sorprendió. Yo todavía no estaba de cuerpo presente. Tampoco le tembló el pulso, siendo un renacuajo, cuando le dijeron que había que portarse bien, que Dios lo veía todo, y respondió: “¡Me da igual, voy a matar a Dios con una pistola!”. El anticristo con mandilón. Le conté la anécdota a la Preciosa del hospital y metimos otra risa en el saco del buen rollo que nos dan cuando nos inscriben en el mostrador de control como pacientes oncológicos; llenarlo o dejarlo vacío es cosa de cada uno.

Después de la sesión radiactiva de la mañana me tocó consulta con Isabel, la enfermera, que solo tuvo que poner una marquita menor en el capítulo de la alopecia. Por lo demás, como un roble de hoja caduca.

La sorpresa me esperaba al final del día. Llamaron al telefonillo. Era un mensajero que preguntó por mí. Estuve a nada de contestar como Díaz Pardo, que siempre utilizaba esta fórmula cuando lo buscaban por teléfono:

-¡Hola! ¿Está Isaac?

-¿Quen o chama?

-Son Nacho Mirás

-¡Entón son Eu! No sabía nada el viejo. Si eras otro al que no le apetecía ver te decía: “Vai no médico”. Era un hombre enorme en un cuerpo menudo.

Pero yo abrí y subió el mensajero, que traía un paquete grande. En un bolsa, quiero decir. Y junto con el bulto, una carta. Me entregó el lote y se fue con las buenas tardes, sin firmar nada. No me lo podía creer. La carta era de los mismísimos Reyes Magos, de los tres. A ver si va a resultar que como ha estado estos días por aquí Garzón y de nombre es Baltasar ha habido una confusión; o con mi compañero Xurxo Melchor… Pero no tengo ningún Gaspar en la agenda, así que, republicano como soy, no me ha quedado más remedio que dar por bueno el documento real. ¿Qué había en la caja? Pensad… Tres, dos, uno… ¡Premio! El Scalextric que llevo esperando 35 años. Yo he llorado de la emoción y mis hijos de la alegría. Majestades, les perdono el retraso y ustedes no me tengan en cuenta la República. Sabré recompensarlos en comida, que es como solemos agradecer en Galicia. La República y las monarquías están condenadas a entenderse hasta que ustedes se extingan.

Por último, antes de salir volando -voy a echarme la calle con ciclogénesis o sin ella- os dejo el poema de Manoel Emilio Amado que ayer me dedicó en el Teatro Principal el gran Carlos Blanco durante la presentación del proyecto audiovisual CoraSons. Está en gallego, pero los de fuera lo entenderéis bien. Nuestro bardo de guardia, Eduardo Pondal, dijo que “los buenos y generosos nuestra voz entienden”. Aquí sobra bondad y generosidad. Es la historia de un enfermo que está enamorado de su médica del ambulatorio. Y de propina, otra pieza para la banda sonora del cáncer, una muy propia de un viernes especial: 14 de febrero, San Valentín, día de los enamorados. Hoy me voy a tomar la quimio en una parrillada del Ensanche de Santiago. Anote eso en el expediente, doctor, para la estadística. Buenas noches, buena gente.

VÉXOVOS NA PORTA DA CONSULTA E SÚBEME A UREA,
PERDO O CONTROL DE ESFÍNTERES,
SÚANME AS MANS.
O RÍTMO CARDÍACO DISPÁRASE NUN BAIPÁS SE RUMBO, PIM PAM,
PIM PAM.
SÉCASEME A GORXA, RESPIRO A MEDIAS,
BUSCO A TENTAS O VENTOLÍN
E TÓPOME COA TARXETA DO SERGAS, PEQUENA, CADRADA…
CO MEU NOME ESCRITO NELA, E UN NÚMERO.
FAIME UN TAC,
AUSCÚLTAME, PROISPECCIÓNAME, TÓMAME A TENSIÓN.
VERÁS QUE ESTOU COIMO UN CARBALLO VELLO POR TI,
MIÑA SEÑORA E AMA,
ENFERMEIRA DA IALMA DA MIÑA DOENZA.
CÚRAME, VÉNDAME,
PONME NA LISTA DE ESPERA DO TEU CORAZÓN
ESPECIALISTA.
QUEN FORA GLUCEMIA NO TEU SANGUE
QUEN LEUCOCITO QUE TE PERCORRESE
VÁLVULA, VENTRÍCULO, CÁLCULO BILIAR
ESPASMOS TEÑO, PEDRAS NO RIL DO RÍO SIL,
CAÑÓN QUE DISPARA, INTESTINO DELGADO,
TROMPA DE FALOPIO,
ESCÁNER.
FAIME UN ESCÁNER SE TI QUERES
PLACA SON.
APLÁCAME COMO TI SOA PODES FACELO
DULCE CALMANTE
TRANXILIUM MEU DE CADA NOITE.
DURMO PENSANDO EN TI
DISOLVIDO NO TEU VASO EFERVESCENTE,
TOLO POR TI, SEÑORA E AMA
CIRCUNCISIÓN
EXTREMA-UNCIÓN DOUTORA DO MEU MAL, QUE NON TEN CURA
QUEN FORA CRÍSE PARA EXPIRAR EN TI AO FIN DOS DíAS.
TERMINAL
E NAMORADO.   (Manoel Emilio Amado)

The Cure. Friday I’m in love (El viernes me enamoro)