41. Suplemento. Entrevista al oncólogo Juan Cueva

por Nacho Mirás Fole

El 19 de mayo del año 2013 publiqué en la contraportada de La Voz de Galicia, en la sección La Cara B, una entrevista con el oncólogo Juan Cueva Bañuelos. Mal sabía yo lo que me esperaba. Hoy la recupero como suplemento dominical por lo mucho que aporta; hay reportajes y entrevistas que deberían tener vida más allá de la prensa del día. En aquel momento era Angelina Jolie la que anunciaba que, para prevenir un cáncer futuro, se disponía a extirparse las dos mamas y los ovarios.

Juan Cueva: «El paciente oncológico se engancha a su médico»

Casos como el de Angelina Jolie provocan un gran revuelo, pero positivo

xoan a. soler
Xoán A. Soler / La Voz de Galicia

«Nos llevamos el trabajo a casa, pero procuramos dejar a los pacientes en la consulta; de otro modo, nos quemaríamos». Juan Fernando Cueva Bañuelos (Avilés, 1960), adjunto de oncología médica en el Hospital Clínico de Santiago, dice que noticias como la decisión de la actriz Angelina Jolie [extirparse ambas mamas y los ovarios para prevenir un cáncer] descolocan a los especialistas, pero son buenas porque ayudan a gente que está en la misma situación y duda.

 -Una decisión dura que provoca un terremoto mediático…

-Dificilísima. Se trata de una mujer sana con antecedentes familiares que se hizo el test genético y le salió positiva la mutación del gen BRCA1.

 -Y eso supone…

-Que el riesgo de tener un cáncer de mama y de ovario a lo largo de su vida es de entre un 60 y un 85 %, aunque cada caso es diferente y existen unas tablas para calcular el riesgo concreto en función de antecedentes y otros factores. El cáncer no se hereda, se hereda la predisposición, pero es muy alta.

 -En Galicia hacemos este tipo de test, supongo…

-Y, desde hace tiempo, en toda España. Pero no se lo puede hacer cualquiera, hay una serie de criterios que los oncólogos conocemos bien y son los que nos llevan a plantearle al paciente el test. Si la mutación del gen da positivo, hay varias opciones: la primera, un seguimiento muy cercano que hay que empezar pronto. Es lo que hace la mayoría de la gente, pero es muy estresante porque no elimina el riesgo. La segunda, tratamientos quimiopreventivos, aunque los estudios no parece que vayan por ahí. La tercera sí que reduce el riesgo en un noventa por ciento e incluso más: una cirugía profiláctica de mama bilateral.

 -¿Cómo va la batalla contra el cáncer de mama?

-Estamos a la cabeza del mundo en esperanza de vida de la población. Y, a más edad, más riesgo de cáncer de cualquier tipo. En mama, la supervivencia ha aumentado desde hace unos diez años. Las campañas de detección y los tratamientos nos han hecho llegar a un porcentaje de curación en estadios iniciales de un 80-90 % a diez años.

 -¿Y qué hay que mejorar?

Lo más urgente es la atención a la paciente superviviente en aspectos como el psicológico o la reinserción laboral.

 -¿Y quién atiende a los oncólogos? Su día a día es duro…

-Hoy, la parte técnica obliga a un estudio tremendo, sacando horas a la familia. Y das malas noticias, pero también buenas. Lo peor es cuando a algunos no los puedes curar y llega la fase final, muy intensa emocionalmente para el médico. Antes nadie se preocupaba de esto. Ahora se publica sobre el burn-out (síndrome del quemado) de los médicos, y los oncólogos estamos a la cabeza. Trabajamos mucho, nos gusta lo que hacemos, y el paciente oncológico se engancha al médico, se establece una conexión especial. Hay momentos duros, pacientes que te marcan. Yo tengo cuatro o cinco que recuerdo siempre aunque los tratara hace veinte años. Al salir de la consulta procuro olvidar cada caso concreto hasta el día siguiente.